Sobre mí

Mi nombre es Alejandra. Acompaño procesos de regreso a casa.

Socióloga, profesora de yoga, astróloga y guía de procesos de autoconocimiento.

Retrato editorial de Alejandra Cárdenas
Biografía

Sobre mi historia

«Me honra que quieras saber sobre mí. Y más, porque eso te va a dar credibilidad en que soy alguien real, de confianza, y con quien puedes resonar en seguridad en tus procesos.»

Mi padre me puso el nombre Alejandra, no recuerda su razón, pero sé que a mamá y a papá no les gustaban los nombres compuestos, y eso para mí, ahora está perfecto.

Nací en Cali, Colombia, un 31 de enero. Nadie se acuerda mucho de que el primer mes del año tiene 31 días, lo cual creo que marca una energía aún más acuariana: de algo diferente, que no se espera, pero que esta vez es como un día más de vida para iniciar un ciclo. Todo va teniendo sentido, porque me gusta honrar el tiempo y lo trato con optimismo y expansión.

Mi familia no es numerosa. Soy la segunda hija, aunque mi vibración sea de número cinco en el eneagrama.

Nací un 31 de enero, en Cali

Me formé en un colegio lasallista, lo cual creo que me permeó de una sensibilidad social en el trabajo comunitario y de la vocación de educar y servir. Aún le agradezco mucho a la vida por esa bella causalidad.

Gran parte de la decisión de ser socióloga tuvo que ver con estas bases. Por eso lo soy de profesión: me encanta mi carrera, nos dicen los científicos sociales.

Y creo que por ello el camino de las terapias —que fue mi complemento ante esta sensibilidad cuántica y holística que me habita— también está cargado de un saber investigar y adentrarme no sólo a través de fuentes en el conocimiento, sino también en el cuerpo, las emociones y los pensamientos.

Fui a clases y me gustó mucho, y así comencé a ir de asistente, hasta que un día me vi con un profesorado en Hatha Yoga, luego otro de Vinyasa Yoga, Yoga terapéutico, cursos de Iyengar Yoga, aprendiendo mantras del Kundalini Yoga, haciendo kriyas y Yoga Nidra. ¡No pude parar! Amé esa especie de purificación que sentía en el cuerpo y el alma.

Gracias al yoga he ido desbloqueando mi cuerpo, porque no soy la más flexible ni la que va a estar haciendo las posturas más riesgosas en un risco. No: soy amorosa y delicada con mi cuerpo, por eso lo voy llevando poco a poco a experimentar ciertas posturas que aún debo seguir trabajando, con paciencia y cuando mi cuerpo lo revele.

Porque amo que el cuerpo sea eso: un campo misterioso de secretos por descubrir.

Por casualidad llegué al mundo del Yoga

Cuando trabajaba como socióloga, viajando y visitando comunidades indígenas de diferentes partes del país, en mis días libres daba clases a amigas que tenían problemas de espalda, que no podían dormir, que tenían dificultad para relajarse, depresión, ansiedad… con la sorpresa de que tras mis clases ¡mejoraban!

Esas personas a quienes acompañaba me fueron recomendando, y así fui teniendo mis primeros clientes. Me enamoré de dar clases personalizadas y ajustadas a las necesidades de cada quien, para ayudarles en sus procesos. También doy clases grupales, y es maravilloso.

Aquí hago un paréntesis honesto: por un desamor que abrió mi caja de Pandora, tuve problemas de ansiedad sin gestionar y eso me ocasionó ataques de pánico.

Sin medicarme, y gracias a una orientación psicológica, fui forjando con mucha determinación mi sanación. Es un proceso que también he querido compartir con quien pueda resonar con mi historia y, sobre todo, creer que es posible.

Que con pasos diarios, gestión emocional, mucha autoestima y el uso de herramientas de bienestar, se puede fortalecer la mente y el cuerpo, y crear unas bases sólidas e inquebrantables.

A ella siempre le han gustado los temas esotéricos y se siente orgullosa de su signo Tauro. Fui consiguiendo libros, hice cursos, y también tuve hallazgos de autoconocimiento maravillosos que derribaron mitos que otros astrólogos me habían sembrado.

Así me di cuenta de que lo que realmente hace bueno a un astrólogo es tener buenas bases investigativas, trabajo interior e impecabilidad en la palabra. Y, desde luego, la experiencia.

A la fecha he hecho muchísimas cartas astrales de todos los tipos, he dictado cursos sobre astrología y también hice un retiro: AstroYoga, en un santuario hermoso llamado Cosmogénesis, en la ciudad de Villavicencio.

La astrología llegó por mi madre

En mi etapa de sanación, y al explorar tantas herramientas, hice muchos cursos, conocí con los indígenas las medicinas ancestrales y las plantas, también exploré el tarot y conocí el huevo de Obsidiana.

Es una formación que hoy por hoy sigue llena de hallazgos, sincronicidades y llamados divinos a los que no me pude resistir: en sueños, visiones, serendipias y demás, se me marcó un hermoso camino para ayudar a sanar a muchas mujeres que a la fecha ya han estado conmigo en procesos poderosos.

Medicinas ancestrales, tarot y el huevo de Obsidiana

Creo que hasta aquí te conté un poco de mí. En mi Instagram he compartido mucho más en publicaciones sobre mi vida. Te agradezco, de nuevo, por estar. Y bendigo tu camino.

Espero conocerte pronto, o verte de nuevo si ya me conoces.
Te abrazo.

El nombre

¿Qué es Aurum?

Alejandra Cárdenas frente al mar en Colombia

Puede que este nombre lo hayas visto en muchos lugares; sin embargo, debo contarte cómo llegó a mi vida.

Un día, porque estaba baja de nota, decidí hacer una meditación en la cual pude conectarme muy bien, a tal punto que tuve una visión en mi chidakasha —esa pantalla que observas al estar con los ojos cerrados, donde se manifiesta la consciencia testigo—. Estaba frente al horizonte, observando unas bellas montañas. Estaba un poco oscuro, lo cual me revelaba que estaba frente al crepúsculo del amanecer, y lo confirmé cuando vi ascender tras esas montañas un sol muy dorado, con la particularidad de que era una especie de mandala que identifiqué: era el símbolo del segundo chakra, svadhisthana.

Ese hallazgo me hizo vibrar como si mi energía kundalini ascendiera por mi columna vertebral, y me hizo escuchar una voz ni masculina ni femenina que me dijo: Aurum. Me sentí en éxtasis.

Luego, siguiendo mi revelación, me puse a buscar qué significaba Aurum, descubriendo que es una palabra antigua de la cual proviene la denominación AU del elemento oro, y que traduce brillante amanecer. Sentí la gratitud típica que se experimenta al estar en sincronía con la vida. Mi mensaje era claro: debía, bajo este símbolo de protección, compartir todo mi conocimiento para el bien de quien también, como yo, va atendiendo el llamado del despertar de su alma.

¿Sientes que es el momento de comenzar tu proceso?

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