Puede que este nombre lo hayas visto en muchos lugares; sin embargo, debo contarte cómo llegó a mi vida.
Un día, porque estaba baja de nota, decidí hacer una meditación en la cual pude conectarme muy bien, a tal punto que tuve una visión en mi chidakasha —esa pantalla que observas al estar con los ojos cerrados, donde se manifiesta la consciencia testigo—. Estaba frente al horizonte, observando unas bellas montañas. Estaba un poco oscuro, lo cual me revelaba que estaba frente al crepúsculo del amanecer, y lo confirmé cuando vi ascender tras esas montañas un sol muy dorado, con la particularidad de que era una especie de mandala que identifiqué: era el símbolo del segundo chakra, svadhisthana.
Ese hallazgo me hizo vibrar como si mi energía kundalini ascendiera por mi columna vertebral, y me hizo escuchar una voz ni masculina ni femenina que me dijo: Aurum. Me sentí en éxtasis.
Luego, siguiendo mi revelación, me puse a buscar qué significaba Aurum, descubriendo que es una palabra antigua de la cual proviene la denominación AU del elemento oro, y que traduce brillante amanecer. Sentí la gratitud típica que se experimenta al estar en sincronía con la vida. Mi mensaje era claro: debía, bajo este símbolo de protección, compartir todo mi conocimiento para el bien de quien también, como yo, va atendiendo el llamado del despertar de su alma.